Crónica de un regreso

Saturday, April 22, 2006

DONDE VAN A MORIR LOS ELEFANTES
¡A las universidades! ¡Los elefantes van a morir a las universidades! Sé que es pretencioso de mi parte compararme con un elefante, pero a eso aspiro. Necesito encontrar esa novela de José Donoso, ¿alguien la tendrá?
Un día, en una micro, en Santiago de Chile, me encontré con una niña de 15 años leyendo "El lugar sin límites", no podía creerlo. Recobré mi fe en la vida, ¡yo lo descubrí a los 30 años! (Sé que no soy la medida de todas las cosas, pero no me resigno...). A propósito, tampoco he visto la película.

SEVERA VIGILANCIA
Hoy me impidieron ingresar a un supermercado con mi bolso, tuve que dejarlo en custodia. De inmediato escucho una voz por el altoparlante que anuncia: ¡Porque Santa Isabel te conoce! (Para mis amigos extranjeros: Santa Isabel es el nombre de una gran cadena de supermercados y ése es su lema) Realmente quedé perplejo... Recuerdo que durante una de mis desafortunadas estancias en Alemania, ingresé a un supermercado en Heidelberg: le pregunté a mi acompañante si podía ingresar con mi bolso, me dijo: ¡por supuesto! ¿por qué no habrías de poder? Le expliqué cómo era el asunto en Chile y me replicó: aquí nunca entraríamos a un negocio en el que nos tratasen tácitamente de ladrones. He ahí la diferencia entre primer y tercer mundo.
Aquí, en todas las tiendas, farmacias, almacenes, etc. , estamos rodeados de cámaras y guardias de seguridad, con sus vistosos uniformes que recuerdan, a cada instante, los viejos tiempos de la dictadura.
A propósito, no comprendo por qué a los negocios les ponen nombres de santos. Eso dice mucho de nosotros.

Sunday, April 09, 2006

Uno más.
Éstas son las últimas horas de mis 31 años. No lo puedo creer: ¿32, ya?, me pongo a buscarlos por todas partes y no los encuentro. La verdad es que no tengo ganas de celebrar, la fecha pasará inadvertida, celebraré trabajando: necesito convertir mi trabajo en una celebración... ojalá encuentre la forma.
La semana pasada viajé a Santiago: estuvo muy bien. Ví "El rey se muere" de Ionesco. Recuerdo uno de los parlamentos de la reina Margarita: ¿De qué le sirven todas sus condecoraciones si ha olvidado cuál es el camino? Yo sé cuál es el mío, pero me resisto a seguirlo, quisiera extraviarme, pero el riesgo es muy alto y ya no tengo fuerzas ni valor.
Contención, ésa es la palabra.