Crónica de un regreso

Sunday, March 26, 2006

SEGUNDO ASALTO.
Sí: ¡otra vez!

Saturday, March 18, 2006

LAS TRAMPAS DE LA MEMORIA.
Hace dos meses que regresé a Chile, después de tres años y un día... y sin embargo me parece que hubiese permanecido aquí todo la vida. Mis recuerdos de España son fragmentarios, como de una vida prestada. Casualmente leo en una página del Diario Íntimo de Luis Oyarzún:
"Punta Arenas, 23 de julio de 1951.
En algunos instantes llega al colmo mi tedio de mí mismo y de estos lejanos lugares. Quisiera volver a Europa de un solo impulso, sin pasar por Santiago..."
Yo, en cambio, no quiero volver. He descubierto que éste es mi lugar en el mundo. No, Temuco, no; pero quizá Santiago o Valparaíso... Un lugar donde poder vivir libre, solo, desconocido. Pero no tan lejos de mi tierra y de mis afectos, para poder refugiarme en ellos.
Hurgando entre mis cosas, me encuentro con mi poema favorito. Muchas veces lo leí antes de partir, en las lluviosas noches temucanas, cuando mi único deseo era huir lejos de aquí, en busca de un poco de libertad. Muchas veces lo leí también en Salamanca, antes de volver, cuando harto de ella, lo único que necesitaba era paz.
Me doy cuenta que no es la ciudad. La ciudad es la misma, la ciudad soy yo. No importa donde vaya...
LA CIUDAD
Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.
Parafraseando a Chávez, digo: Kavafis, Kavafis, no te metas conmigo, Kavafis...