Crónica de un regreso

Sunday, February 12, 2006

¡El verde, el verde!
(Breve historia de una incursión cultural)
Antes que todo, debo comenzar reparando una grave omisión en mi primera reseña. Olvidé mencionar que en el momento en que el delincuente me conminó a entregar mis pertenencias, obviamente grité: "¡¡¡0h!!!, ¿y ahora quién podrá defenderme?". Desgraciadamente el Chapulín no se apareció (una lástima, porque quizá sus antenitas de vinil, hubiesen detectado la presencia del enemigo).
Los últimos días he estado dedicado a la cultura: visité el nuevo Centro Cultural del Palacio de la Moneda, donde se exhibe una exposición de arte precolombino de México: la exposición se llama "Del cuerpo al cosmos" (si mal no recuerdo). Al estar allí, uno se da cuenta que no es necesario recurrir al Kamasutra, las riquísimas culturas mesoamericanas conocían muchísimo de sexo; incluso los huaxtecas eran famosos por ser magníficos folladores (en la muestra predominan las esculturas fálicas y toda clase de posturas eróticas). La exposición fue inaugurada por el Presidente de México (a quien vi muy cerca, una vez, en Salamanca). Mientras la Sra. Ministra de Cultura de México leía su discurso, los representantes de las "fuerzas vivas" de nuestra nación (entiéndase políticos, agentes culturales y figuras de la élite criolla) se dedicaban a engullir canapés y a hablar en voz alta de los últimos escándalos de la farándula local; el desorden llegó a tanto, que la Sra Ministra tuvo que pedirles silencio. (A esos increíbles niveles, está llegando la prepotencia chilena).
También visité el Museo Nacional de Bellas Artes, que exhibe una interesante y hermosa muestra de pintura y escultura chilena, que de todas maneras recomiendo. Además, es posible ver varias muestras temporales, entre ellas la Bienal de Arte (en la entrada del Museo, hay una instalación que se llama "El Gran Salto" , consiste en una rampa desde la cual saltan en sus bicicletas, cuatro niños (¡tal cual!). Seguramente esa "obra de arte" fue financiada con fondos del Estado, a través del Fondart. Además, había una habitación desordenada con sillas, mesas, algunos papeles y botellas, pero no me quedó claro si era la bodega del museo o una instalación (confieso que me dio vergüenza preguntar, para no quedar como ignorante). Además, estaban las videoinstalaciones de una artista alemana: una de ellas se llamaba "Era de noche, hacía frío y habíamos bebido demasiado". El video sólo mostraba chorros de agua cayendo, y nada más. Al comienzo parecía la lluvia; luego por el color, supongo que era el vino que habían bebido; después el chorro amarillo, no me quedó claro lo que era...
Recuerdo algunas históricas "performances" y "acciones de arte": un poeta masturbándose en el Museo de Bellas Artes; una escritora tajeándose las piernas; Zurita (Premio Nacional de Literatura) leyendo poemas a los monos papiones, en el zoológico municipal, atado con una camisa de fuerza y dentro de una jaula. En otros rincones del mundo, son un poco más ingeniosos: uno de los barrenderos de la National Gallery de Londres barrió una instalación que se exhibía, porque la confundió con basura (estaba valorada en varios miles de dólares). Uno de los críticos de arte más famosos de Gran bretaña, propuso contratar al barrendero como curador del museo, porque tenía mejor gusto que el actual (¡y lo dijo en serio!).
Todo esto me trae a la memoria, el programa "Versión española" que conduce la simpar Cayetana Guillén Cuervo (la doctora en "Todo sobre mi madre"). Allí presentó un corto de la artista visual Lluvia Pérez, llamado "El verde, el verde", que es uno de mis cortometrajes favoritos. (Para los que se lo han perdido: al comienzo se ve la guardarropía de una disco, con luces y música tecno de fondo, un hombre le dice a otro que está detrás del mostrador:
- "Pásame mi abrigo"
-"¿Cuál?"-pregunta el otro.
- ¡El verde, el verde!
Después aparecen los títulos de crédito, con una interminable lista de todos los que participaron en la produción del corto.
En fin, son cosas del arte. Por supuesto, hablo desde la ignorancia. Creo que durante la semana seguiré visitando museos, aunque quizá sea buena idea que algunas de mis amigas que se dedican a la estética y a la historia del arte me ayuden a tener una visión un poco más amplia.
(Ah!!!, además de la muestra, vi una película mexicana ("El misterio del Trinidad"), por supuesto, me acordé mucho de ti, Emmita).
En el "próximo número" les cuento mis impresiones acerca del mercado laboral en Chile.

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